Historia

Érase hace algunos años atrás, siendo un poco más específico, en el año 1957, cuando en la zona sur de la Región Metropolitana, surgía entre sus terrenos, un nuevo conjunto habitacional, de aproximadamente 1.360 viviendas, construidas en la que hoy conocemos como Villa Macul.

Sus calles, particularmente nombradas de forma numérica, albergaban un grupo no menor de familias, que iniciaban un proyecto de vida especial, heredado hoy en día por quienes habitan esta villa y sus alrededores.

De estas familias iniciales, emergieron un grupo de hombres con un sentimiento común, sentimiento caracterizado por la inagotable fuerza y deseo de entregar todo de sí, en pro del prójimo.

Este amor incondicional, altruista, de hermandad incalculable, les impulsaba a ir más allá, tomando la mano de quien pide socorro, con el solo fin de mirar en sus ojos ese suspiro de alivio, que no tiene precio.

Fue así, y ante la necesidad imperiosa, producto del aumento exponencial demográfico de la comuna, como estos selectos hombres de bien, se reunieron para cumplir un anhelado sueño… construir y formar, una nueva Compañía de Bomberos.

La tarea no era fácil, muy bien lo sabe cada uno de los fundadores, tanto aquellos que hoy nos guían desde el preciado Cuartel Celestial, y aquellos que aún comparten sus vivencias, todos unidos  mirando orgullosos el progreso y crecimiento de Bomba Macul.

Junio de 1962 da el inicio de esta difícil tarea, punto de partida, para que con perseverancia y suspicacia, se cumplieran los requisitos emanados del Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa, con lo que se recuerda como fecha de fundación de la Compañía, el 30 de junio de 1962.

Tener una dotación de 40 Voluntarios, debidamente uniformados, un Carro Bomba y un Cuartel donde cobijarlos… no era tarea fácil.

 

Ladrillo a ladrillo, con sus propias manos, entregando cada minuto de sus vidas en beneficio de la ciudadanía.

Junio de 1962 da el inicio de esta difícil tarea, punto de partida, para que con perseverancia y suspicacia, se cumplieran los requisitos emanados del Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa, con lo que se recuerda como fecha de fundación de la Compañía, el 30 de junio de 1962.

Tener una dotación de 40 Voluntarios, debidamente uniformados, un Carro Bomba y un Cuartel donde cobijarlos… no era tarea fácil.

Ladrillo a ladrillo, con sus propias manos, entregando cada minuto de sus vidas en beneficio de la ciudadanía.

Fueron poco más de tres años, para finalmente esperar con ansias la noticia, que llegó finalmente el 17 de junio de 1966, fecha en que el Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa, reconoce a esta nueva Compañía, ubicada en la antes llamada Calle 6, como una nueva unidad, a la que se le asignaría el número 7, para distinguirla entre sus hermanas.